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Macarons |
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Aperitivo de vodka con cassís |
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Pommery Grain Mustard Ice Cream |
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Helados de ensalada, salmón y foie |
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Chicken Liver Parfait, Oak Moss and Truffle Toast |
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Roast foie gras |
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Mock turtle soup (guiño a Alicia en el País de las Maravillas) |
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Sound of the sea (mi plato preferido, con música incluida) |
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Hot and iced tea |
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Kirsch Ice Cream and the smell of the Black Forest |
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Desayuno con french toast, huevo y bacon |
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Gominolas de whisky |
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Reina de corazones de chocolate |
Ayer me invitaron a comer a uno de los sitios más increíbles del mundo: el restaurante Fat Duck. Junto con El Bulli ha sido una de las experiencias sensoriales más reseñables de mi vida: tocas, hueles, ves y comes cosas curiosísimas, y muy sabrosas. Vaporizan con aromas tu mesa antes de servirte algunos platos, te preparan gin
&tonics con nitrógeno líquido, te comes un trozo de salmón que parece un twister, un helado crocanti que en realidad es foie, tu mesa se llena de niebla, te bebes un té frío que es caliente a la vez, te llevan al país de las maravillas de Alicia y hasta te comes a la reina de corazones. Es difícil describir lo que fue comerse esos veinte platos, pero os aseguro que este restaurante dejará una huella imborrable en mi mente para siempre.